SOBERANÍA DE NAVARRA by Nabartzale bilduma. Este es el correo para escritos, artículos, comentarios y sugerencias. Los artículos, escritos y comentarios deben estar debidamente firmados por su autor o autora en formato Word. Solo se publicaran aquellos escritos que estén realizados desde la independencia y soberanía de su autor o autora siguiendo los criterios editoriales de los miembros de NABARRAKO BURUJABETASUN-SOBERANÍA DE NAVARRA. nabartzale@gmail.com

2014/12/30

Memorandum beaumontés del año 1540

Memorandum beaumontés del año 1540 sobre la restitución de Navarra, enviado al Rey de Navarra, Enrique II, para que lo emplee en las negociaciones en curso para el matrimonio de Juana de Labrit y Felipe II.

“Quanto al capítulo que habla de cómo se a de restituir este Reyno, a de ser de la misma manera que lo posseyan los últimos Reyes de Navarra, padres de vuestra Alteza [Enrique II, rey de Navarra], con todas las libertades costumbres derechos y preheminencias que los dichos Reyes posseyeron y tanbien lo que al dicho Reyno pertenece, que son la villa de los Arcos con su tierra; la villa de Sanct Vicente [de la Sonsierra] y la de La goardia [Laguardia] con sus tierras, que a poco que fueron enagenadas por el rey don Juan de Aragón en rehenes por la seguridad de paz y tregoa que estonces se asentó entre él y el rey don Henrrique de Castilla; las quales después acá nunca an sido restituydas, como paresce por las mismas chrónicas de Aragón. Y por quanto este Reyno (de Navarra) a rescebido mucho daño en las fortalezas y cercos de ciudades que se an derribado, haunque podrían alegar [los españoles] que más por la necesidad de tiempos que por hacer daño se aya hecho, vuestra Alteza podrá pedir en recompensa desto los patronazgos de los obispados abbadías de su Reyno y señoríos, conforme como los acquirió el rey don Hernando [Fernando el Católico] y el Emperador [Carlos V]. Y veniendo bien en lo demás con que a V. Alteza restituyan la quantidad de lo que puede valer la renta del Reyno de Navarra todo el tiempo que ellos an poseído podra passar por lo demás. No obstante que tanbien alegarán que todo se a empleado con los mismos del Reyno, y por estos primores no se debe dexar de concluyr haunque su Alteza assen en capítulos matrimoníales que toda esta quantidad que eran obligados a restituirle la da v. Alteza en dote con la princesa su hija [Juana de Labrit], y en caso de disolución del matrimonio, lo que dios no quiera, que sean obligados a dar a la dicha princesa esta quantidad, que puede poco más o menos montar veinte y cínco mil ducados en cada un año; y en esto y en todas las otras cosas siempre se tome el mejor medio, de manera que por nengún caso vengan en quiebra;

Y porque del último capítulo se pide specificadamente que la restitución [del Reino de Navarra] sea libre, con todos los privilegios, fueros, usos y ordenanzas, toda la sustancia desto se encierra: que se lo ayan de entregar en el estado que sus padres los reyes últimamente passados [Juan y Catalina] lo posseyan quando les desposeyeron deste Reyno y es mejor no specificar ninguna particularidad, porque v. Alteza en sus Reynos dandoselo anssí hará lo que fuere servido como an hecho los otros Reyes.

Lo que sobre todo hace al caso es que a v. Alteza sean entregadas tres fortalezas que ay en el Reyno a su voluntad. Y si caso fuese que hubiesse necessidad por algunas seguridades que podrían entrevenir en las capitulacíones desta paz y concordia o que quisiese el Emperador las tuviesen personas criados suyos v. Alteza podría pedir la de (Palacio Real de) Pamplona para sí, tanto por no ser muy fuerte y ser más para apossento de la persona real de v. Alteza que para fortaleza; con tales condiciones que no se fortificase por de fuera; ní se labrase, salvo en aposentos necesarios; y si paresce que debe aber alcayde con homenaje podría V. Alteza señalar al señor de Ezcurra, pues cabe bien en este cargo:

En quanto al castillo de Stella el que la tiene se tiene quasi por natural deste Reyno, y haciendo pleyto homenaje no abría mucha necessidad de mudanza; la otra fortaleza es la de Viana, la qual tiene don Juan de Beaumont, hermano del condestable, que por ser navarro tampoco sería inconveniente...”

“Quanto a lo que pertenesce a V. Alteza, según lo que solía extender este Reyno antiguamente como es pública voz y fama que era señor de Guipúzcoa, Vizcaya y Alaba y mucha parte de Rioja, hasta el holmo de Burgos; como por la sepultura que antiguamente los reyes de Navarra tenían en Nájera y otras ciudades y villas que hoy en día parescen las armas de Navarra; anssí como en Logroño y en otros lugares y de poco acá se han borrado. Vuestra Alteza podrá remitir a la probança que en esto se podrá hazer; siendo concordes V. Alteza y el Emperador, assí por scripturas y chrónicas que sobre este caso con voluntad y mandamiento de las dos partes se podría buscar y se hallaría. En esto será bien asentar un capítulo de justicia que, mostrando por scripturas o qualquiera otra probançca sufficiente que sean de la corona deste Reyno, que todo ello se retituya, assí como antigoamente solía, no obstante qualquiera lasso y discurso de tiempo. Y no les valga prescripción ni otro derecho alguno…”

Hasta aquí viene a ser la mitad de este documento. Sigue lo que monta el Principado de Viana. Cómo se ha de entregar a la princesa. Lo que montan las rentas del Reyno y por fin oficios que hay en él; cuántos y cuales son.

A.G.N., sec. Papeles sueltos de Yanguas, 1.a serie, leg. 32, c. 6.

2014/12/27

La auto-reconocida ilegitimidad de la invasión y ocupación del Reino de Nabarra realizada por la Casa de Habsburgo, reinante en España.

La auto-reconocida ilegitimidad de la invasión y ocupación del Reino de Nabarra realizada por la Casa de Habsburgo, reinante en España.
Nabartzale bilduma, fondo bibliográfico.

Testamento de Carlos I de España y V de Alemania.

"En lo que toca al Reino de Navarra, dado que el Católico, rey D. Fernando, mi señor abuelo, lo ganó y conquistó, y es muy verosímil, y así lo creemos, que fue con justas causas según la rectitud y gran conciencia de Su Alteza y la costumbre que siempre tuvo de justificar sus cosas; y después de ganado el dicho reino lo tuvo y poseyó algunos años y falleciendo lo dejó a la reina mi señora y a mí como reyes de Castilla; y después acá habemos tenido y poseído el dicho reino por nuestro y con buena fe. Todavía para mayor seguridad de nuestra conciencia encargamos y mandamos al serenísimo príncipe Don Felipe, mi hijo y sucesor en todos nuestros reinos y señoríos, que haga mirar y con diligencia examinar y averiguar ellas; y, sinceramente, si de justicia y razón seré obligado a restituir el dicho Reino, o en otra manera satisfacer o recompensar a persona alguna. Y lo que así fuere hallado, determinado y declarado por justicia, se cumpla con efecto, por manera que mi ánima y conciencia sea descargada."

Felipe II de España ante el testamento de su padre.

Tras la muerte de Carlos I de España y V de Alemania, queda gravitando la cuestión de Navarra sobre la conciencia de Felipe II, según se recoge en los testamentos del Emperador, padre del mismo. Felipe II no se lo tomo muy enserio hasta finalizar sus días, ya que no hizo nada al respecto, hasta la hora de realizar su testamento, que otorgó en Madrid el 7 de Marzo de 1594 y confirmó en el Escorial el 23 de agosto de 1597 manifestando lo siguiente: 

“que por sus muchas y graves ocupaciones y guerras y jornadas no había podido hacer en practicar la diligencia que el dicho papel suelto se le encomendaba.”

(…) y por el mismo, decía:

“Ordeno y mando al príncipe, don Felipe (III), mi hijo, que él la haga sometiéndola a personas de ciencia y conciencia que sepan apurar bien los fundamentos de la justificación con los Reyes Católicos [sic], mis bisabuelos, procedieron en lo del reino de Navarra, y con la que después acá se ha poseído y posee, y que habida consideración a esto y a todo lo demás que es justicia y conveniencia se averiguase ser debido y obligatorio, encargo y mando al dicho Príncipe, mi hijo, que mande ver y mirar, de manera que mi conciencia y la suya queden aseguradas, y que hallándose que deben ser en algo descargadas, lo sean.”

Testamento de Felipe II de España; Madrid, 7 de Marzo de 1594.

“Por cuanto el Emperador, mi señor y padre que haya gloria, dejó incluso en su testamento un papel de tenor que se verá por la copia que queda dentro de éste, y yo, por mis muchas y graves ocupaciones y guerras y jornadas a que me ha sido necesario acudir, no he podido atender a hacer en particular la diligencia que en él se me encomendaba, ordeno y mando al Príncipe Don Felipe mi hijo que él la haga, sometiéndola a personas de ciencia y conciencia que sepan apurar muy bien los fundamentos de la justificación con que los Reyes Católicos, mis bisabuelos, procedieron en lo del reino de Navarra, y con la que después acá se ha poseído y posee, con tanto bien del dicho reino, especialmente en lo de la religión, y de las provincias y tierras de las coronas de Castilla y de Aragón, que con él confinan, cuanto se deja de entender del daño e infección que a todo hubiera resultado si con ponerlo como está no hubiera la divina providencia prevenido a lo que pudiera ser si aquel reino hubiera caído en manos de tan grandes herejes, como han sido y al presente son los sucesores de quien le perdió contraviniendo a las órdenes de la Sede Apostólica. Más, habida consideración a esto y a todo lo demás que en justicia y conciencia se averiguare ser debido y obligatorio, encargo y mando al dicho Príncipe mi hijo (Felipe III), que lo mande ver y mirar, de manera que mi conciencia y la suya queden seguras, y que hallándose que deban ser algo descargadas, lo sean.”

No fueron estos escrúpulos desatendidos por Felipe III. En la Biblioteca Nacional del Reino de España, concretamente en la sección de manuscritos, hay un paquete de cartas al duque de Alcalá y a otros nobles españoles, donde entre ellas se haya la copia de la resolución de la junta que los testamentarios del rey que presentaron al nuevo monarca español.

La junta de Testamentarios de Felipe III.

La junta de testamentarios se reunió los días 6 y 23 de noviembre de 1598 con la intención de acabar con el problema heredado de la ilegal invasión, ocupación y colonización del Reino de Nabarra. Comenzaron el día 6 diciendo lo siguiente:

“Que se quemen los papeles sueltos de sus majestades o pongan donde no parezcan, y , si quedasen en pie, se pongan a la margen de ellos que, haciendo hecho mirar vuestra majestad por personas graves de ciencia y conciencia este caso, pareció que no había ahora ni en ningún tiempo para qué hacer escrúpulos de lo que contienen.”

El rey Felipe III de España, contestó: 

“He visto este papel y está muy bueno y así se podrá hacer lo que en él se dice.”

Esto se realizó el día 23 buscando dejar por zanjada la problemática nabarra: 

“Trató (Fernando el Católico) de encaminar otro ejército por Navarra para divertirle y invadirle el ducado de Guiana. Pidió paso al rey Don Juan, que entonces lo era de aquel reino, de nación francés, hijo de monsieur de Labrit (Albret). Entretuvo al Rey Católico con promesas fingidas, dando cuenta de lo que pasaba al rey de Francia, pidiendo socorro para (im)pedir el paso a nuestro ejército. El pontífice, avisado de estos andamientos juntó al Colegio de los cardenales y tratando en él el negocio, todos unánimes y conformes, condenaron al rey de Navarra, declarándole por cismático y rebelde a las exhortaciones pontificales, priváronle del reino y de la misma manera a su mujer y a todos sus descendientes, tranfiriendo su derecho en el rey de España. Lo que sucedió a esto fue enviar el Católico al duque de Alba, D. Fabrique de Toledo, con su ejército a Navarra; apoderándose del reino, echó de él al rey D. Juan y a los franceses (patriotas navarros realmente) que lo defendían y, por misericordia de Dios, se ha conservado hasta hoy en su servicio este miembro unido con el cuerpo principal, como lo estuvo antiguamente en tiempo de los godos.” 

“(...) la disposición de las leyes que determinan que a cualquiera que niega el paso por su tierra se le puede conquistar justamente, como hizo Moisés con el rey de los amorreos por habérselo negado. Que el rey Católico, por serlo de Aragón, tenía antiguo derecho (a) aquel reino, y por conveniencia antigua entre una y otra corona, además de la obligación de las leyes, la había expresa y particular para darle el paso. Por las cuales razones, y haber consultado el rey este negocio a sus Consejeros y declarándose por ellos que pudo conquistarlo justamente, fue este título muy suficiente para apoderarse de él y quedar seguro de su conciencia, pues los reyes de España, que no reconocen a nadie en lo temporal, tienen para mover guerra justa y emprender en cualquier tierra enemiga (Navarra) con el parecer y consulta dicha de sus Consejos, sin otra aprobación. Tanto más que precediendo, como procedió en el caso de que se trata, la autoridad del pontífice y Sacro Colegio, amplificó y corroboró esta facultad, declarando por cismático al rey D. Juan y aplicando aquel reino a los reyes de España. 

A que, así mismo, se añadió haberle poseído el Rey Católico desde el año de 1512, que le ganó, hasta 22 de enero de 1516, que falleció; y su Majestad Cesárea desde entonces hasta el día de su muerte, que fue el 21 de septiembre de 1558, que son 43 años; y todos ellos con buena fe, como lo declara en el papel suelto que dejó con su testamento, y quieta posesión. Prescribió pasados 40 años porque, si bien los vasallos no pueden prescribir, la jurisdicción suprema con los reyes, un rey contra otro, sí, de la misma manera que prescribe entre personas particulares (...)”

La junta de testamentarios del día 28-11-1598 no contó con presencia nabarra y estuvo formada íntegramente por españoles.

El arzobispo de Toledo Girón de Loaysa; El presidente del Consejo de Castilla don Rodrigo Vázquez de Arce, Clavero de la Orden de Alcántara; El vicecanciller de Aragón y licenciado Covarrubias, comendador de Montesa; El presidente del Consejo de Indias, el licenciado Laguna; El presidente del Consejo de Hacienda de Castilla y León el marqués de Poza, de la Orden de Alcántara; El marqués de Velada don A.P. Gómez de Silva, mayordomo mayor de Castilla; El conde de Chinchón don Diego Cabrera Bobadilla, tesorero de la Corona de Italia y Aragón; Don Juan de Idiaquez comendador mayor de León, del Consejo de Estado y de las Órdenes religiosas y militares, caballerizo de la Reina; Fray Diego de Yepes confesor de Felipe II de España; Fray Gaspar de Córdoba confesor de Felipe III de España; El prior de San Lorenzo el Real Fray García de Santa María; y el secretario don Francisco González de Heredia y Gante de la Orden de Alcántara.

El edicto de la Unión y la total nulidad legitimista de la Casa de Bourbon o Borbón

El edicto de la Unión y la total nulidad legitimista de la Casa de Bourbon o Borbón
Iñigo Saldise Alda

El 15 de Octubre del año 1620, Louis de Bourbon, XIII de France, comandó el ejército francés contra el Estado Pirenaico de la Corona de Nabarra. Contando con la inestimable ayudada del cardenal Berulle, entró en Pau y tras reducir a sangre y fuego el Consejo Soberano del Bearne, cinco días después, el 20 de octubre proclamó el conocido como Edicto de la Unión, redactado con anterioridad y aprobado en las Cortes francesas de Paris. En dicho Edicto de carácter unilateral, se indicaba unidad  a la Corona de France, de la Corona y el Reino de Nabarra y también del pueblo de Bearne.

Además de forma ilegal, unió la Cancillería del Reino de Nabarra con el Consejo soberano del Bearne situado en Pau.

Los Estados Generales y la Corte Suprema de Justicia o Cancillería del Reino de Nabarra desde Donapaleu, se opusieron con determinación, firmeza y pujanza legitimista en base a la Constitucional nabarra, a las ilegales pretensiones francesas sobre el Reino de Nabarra. Pero para entonces, el Estado Pirenaico ya se encontraba militarmente ocupado por un numeroso ejército invasor francés.

En el Edicto de la Unión por el cual Louis XIII de France se anexionó Nabarra y Bearne al Reino y Corona de Francia, también incluía en el mismo a otros Estados independientes como Andorra, Bigorra, Xiberoa, Albret, Armanhac, Foix, Donezan y otros, que conformaban legalmente el Estado Pirenaico bajo la Corona de Nabarra desde el reinado legítimo de Juana de Albret y Foix, III de Nabarra.

 “(...) por este Edicto, perpetuo e irrevocable, unimos e incorporamos dicha corona y país de Navarra y nuestro país y soberanía de Bearn, Andorra y Donezan, y tierras que de ellos dependen (...)”. Louis XIII de France.

El Reino Pirenaico, una vez reunidas su diversas Juntas y Estados Generales, rechazó el Edicto y a Louis XIII de France, pero fue incapaz de llevar a cabo su defensa nacional e independentista, al no poder hacer frente al poderoso ejército francés.

Las protestas se extendieron por todos los Estados Pirenaicos pertenecientes a la Corona de Nabarra, pero los franceses hicieron caso omiso aplicando la única ley que comprenden los imperialistas y absolutistas, la violencia militar.

Ya en el año 1621, en un debate llevado a cabo en los Estados de Bearne, sus miembros acordaron por unanimidad declarar traidores a la patria a todos los que aceptarán el Edicto de la Unión con el Reino de France. Por tanto, Louis XIII no fue reconocido por los representantes de Nabarra y Bearne como su rey, además de no haber sido nunca coronado como tal en concordancia con las Leyes emanadas por el Derecho Pirenaico, vascón o nabarro.

De todos esos actos ilícitos desde el prisma Legal nabarro, el rey de los invasores franceses, Louis Bourbon, XIII de France, creo el denominado Parlament de Navarre en la ciudad de Pau en el año 1624. Esto supuso también, la desaparición de los oficios de la Casa Real de Nabarra.

Para la realización de todos estos atropellos contra el Estado Pirenaico de Nabarra, Louis XIII France no contaba con ninguna legitimidad al no contar con el obligado apoyo de los Estado Generales de Nabarra y de los demás Estados que permanecían unidos bajo la Corona de Nabarra.

Por tanto y dentro siempre de nuestra exclusiva legalidad, la Casa de Bourbon desde Louis XIII de France y sus descendientes y herederos, en cualesquiera de sus ramificaciones fuera, carecen de legitimidad alguna por la cual exhibir o pretender ostentar y alardear de los títulos nobles y monárquicos nabarros, bien sean de príncipe o princesa de Nabarra o de Rey o Reina de Nabarra, independientemente de que muestren una genealogía o rama familiar u otra, ya que de raíz carecen de legalidad y legitimidad para los nabarros y nabarras.

Además, esto es así por una realidad política propia, en base al constitucionalismo nabarro  histórico, tomando como faro guía a nuestras Leyes y Costumbres conocidas como Fueros. Pero además, es incluso antes de que la Nación del Estado pleno de Nabarra decida en democracia y libertad su estructuración Estatal, realmente solo posible ésto desde la absoluta independencia, como quedó bien patente por lo estipulado por un rey de Nabarra, Enrique II el sangüesino. En el Preámbulo del Fuero del Bearne del año 1551, de forma intencionada fue realizado entre juristas nabarros y bearneses, incluyendo de forma consciente y patente la elección del soberano, el cual es posterior a todas nuestras libertades. 

2014/12/25

Nicolás de Echabarri el joven

Nicolás de Echabarri el joven
Iñigo Saldise Alda


Heráldica: de azur cinco estrellas de ocho puntas de oro puestas en sotuer con bordura de gules con aspas de oro.

Nicolás de Eguia y Echabarri nació en Lizarra en el año 1417. Fue hijo de Juan Martínez de Eguia y de Catalina de Echabarri, adoptando el apellido nabarro de su madre, de familia de judíos nabarros conversos, en vez del de su padre, fundador de la casa de Eguia en Lizarra y que provenía de una familia vasca del partido oñacino y por tanto procastellano de Amezqueta. Su tío fue Nicolás de Echabarri el mayor, hombre de confianza absoluta para la familia Real de Nabarra.

Con tan solo seis años fue adscrito al Hostal del rey y seis años después ya era el boticario personal de la reina de Nabarra Blanca de Évreux y Trastámara, quien le puso a nómina de su Cámara Real.

En el año 1431 sustituyó a su tío del mismo nombre, como recaudador de los impuestos de Lizarra, dos años después y de mano de la reina Blanca de Nabarra recibió para el resto de su vida el cobro personal de un impuesto muy impopular aplicado a los agricultores a su entrada en Lizarra, conocido como palmada, el cual, hasta entonces, iba a parar al Tesoro Real.

Nicolás de Echabarri el joven, a la edad diecinueve años obtuvo también de la reina de Nabarra las pechas de trigo, cebada y dineros del lugar y villa de Piedramillera, hasta logar recuperar los 300 florines que le habían costado las medicinas suministradas, al ejercer por aquel entonces como médico de la familia Real. Incluso fue enviado en el año 1441 al Vizcondado de Bearne, donde realizó la cura de las heridas que la infanta Leonor de Trastámara y Évreux había padecido tras un accidente.

Mantuvo unas excelentes relaciones con el príncipe de Biana Carlos de Trastámara y Évreux. Al igual que el propio príncipe nabarro, en el año 1441 Nicolás de Echabarri aceptó inicialmente el  testamento de la difunta reina Blanca de Nabarra, manteniéndose hábilmente al servicio del rey viudo Juan II de Nabarra, lo que le valió un ascenso paulatino en el escalafón administrativo del Reino, siendo nombrado en el año 1453 como Tesorero de Nabarra por el rey usurpador Juan II de Nabarra.  

También en ese año, Nicolás de Echabarri comenzó su relación con la Iglesia Cristiana, figurando como el cargo de abad en la alavesa-castellana abadía de Santa Pía, la cual le proporcionó importantes ingresos y cuantioso prestigio.

En el año 1457 y ostentando el cargo de capellán Mayor y Consejero del rey Juan II el usurpador de Nabarra, fue el encargado de poner en estado de defensa todas las villas y castillos existentes en la frontera que tenía el reino de Nabarra con el Reino de Aragón.

En el año 1460 fue nombrado por el rey usurpador Maestro de las Finanzas del Reino de Nabarra.

En el año 1461, tras la muerte del legítimo heredero a la Corona de Nabarra Carlos de Biana, el usurpador Juan II de Nabarra y de Aragón, en un hábil movimiento político, forzó la renuncia del cardenal griego Bessarión como obispo de Iruinea, postulando a Nicolás de Echabarri en su lugar, quien viajó a Roma junto al Condestable de Nabarra Mosen Pierres de Peralta el joven, artífice final de un  acuerdo. Por dicho trato, más mercantil que espiritual, Nicolás de Echabarri obtuvo el obispado pamplonés a cambio de arrendar las ganancias de la mitra por cuatro años al cardenal griego y una pensión anual de 1.500 ducados, sin perder la abadía de Santa Pía y los beneficios que ostentaba en Calahorra, además de otras prebendas.

Cuando Nicolás de Echabarri recibió el nombramiento como obispo de la Diócesis pamplonesa, estaba casado y vivía junto a su mujer. Pero esto no importó y este nombramiento supuso un gran triunfo para el bando agramontés, llenándose el cabildo de canónigos de su facción. Pero a pesar de no estar más que ordenado de menores y no haber recibido ninguna formación eclesiástica sólida, comprendió que era obispo de toda la diócesis, y que su misión esencial era procurar la paz. Para ello se valió de sus conocimientos de las finanzas, la política, la diplomacia y la Corte. Por eso, sin dejar de desempeñar el cargo de Maestro de Finanzas del rey, se dedicó con insistencia en la labor de lograr la reconciliación de los partidos en liza, el agramontés y el beaumontés.

En el año 1462 obtuvo del rey usurpador el privilegio de los impuestos que pagaba la sinagoga de Lizarra, así como la posesión del castillo de Belmerchet también en Estella. Esto último con la posibilidad de dejarlo en herencia a su hijo, o bien venderlo, darlo o empeñarlo a quien quisiera. Dos años más tarde, en diversas partes del Reino de  Nabarra compró diversas posesiones por un valor total de 1.500 florines de oro de Aragón y 1.000 florines de moneda corriente.

Como Tesorero y Maestro de las Finanzas del Reino de Nabarra, en el año 1462 llevada adelantadas a la Corona del usurpador, la nada despreciable cantidad de 22.500 libras.

En el año 1463, Nicolás de Echabarri insistió en logar la libertad del cabildo para el nombramiento de los nuevos prebendados, elecciones de canónigos y de las obligaciones del Tesorero y Arcediano de la Cámara, estableciendo para ello unas férreas normas, Quia nonnulli habentes, que buscaban impedir que los magnates impusieran sus candidatos, en contradicción total del modo como él había accedido al cargo de obispo de Iruinea.

La labor diplomática del obispo de Iruinea alcanzó sus frutos en el año 1464. Dicho año y gracias a su labor conciliadora se llegó a la concordia entre Juan II el usurpador y el partido beaumontés, estableciéndose así la paz interna en el Reino de Nabarra.

Por ello, la princesa Leonor de Nabarra, lugarteniente de su padre en el Reino, y cabeza visible de la facción beaumontesa, le donó a perpetuidad la viña Real del paraje de Irujo, así como otras piezas y tierras de Realengo situadas en los términos de Luquin y Barbarin.

Incluso el obispo de Iruinea participó en la política bélica tras la pacificación del Reino. Así pues se le pudo ver junto a Luís III de Beaumont, II conde de Lerín, rescatando la villa de Biana, que desde el año 1461 estuvo ocupada por las tropas invasoras de Castilla y León, al igual que La Guardia, Los Arcos y San Vicente de la Sonsierra. Los castellanos, en represalia por esta liberación, formaron un contingente de Santo Domingo de la Calzada y talaron las 9.000 peonadas de viña y árboles frutales en el término de Biana, desastre que la princesa Leonor de Trastámara y Évreux intentó paliar concediendo a la villa el privilegio de un mercado franco durante todos los miércoles del año.

En 1468, Isabel de Foix, esposa de Pierres de Peralta el joven, vendió los 8.000 florines que se le fueron asignados sobre la villa de Miranda, además de todos los derechos existentes ella al obispo Nicolás de Echabarri. El mismo año obtuvo de la princesa Leonor la confirmación de las pechas del lugar y villa de Piedramillera a favor de su hijo Ximeno de Echabarri.

Ese mismo año, la princesa Leonor de Nabarra y su esposo Gastón IV de Foix, mostraron abiertamente su intención de reinar en el Estado de Nabarra con total independencia de Juan II el usurpador. Mientras el condestable Pierres de Peralta el joven permaneció fiel al rey, el obispo Nicolás de Echabarri se posicionó por los príncipes mostrándoles públicamente su apoyo. Esto produjo la ruptura total en las relaciones entre el obispo y el condestable. Como era de esperar, Juan II el usurpador también se enfureció, y mando al capitán de Erriberri Gómez Frías, apresar al obispo, que se encontraba en el feudo del líder beaumontés, el conde de Lerin. Finalmnete y no sin importantes dificultades, su hermano Juan Martínez de Eguía logró liberarlo.

Mientras, la princesa Leonor y las Cortes de Nabarra se dirigieron al usurpador mediante un memorial de agravios. Estos fueron respondidos por Juan II de forma brusca e imputando de todos los males del Reino a la princesa y al obispo.

Tras su liberación, Leonor de Biana nombró a Nicolás de Echabarri su consejero personal. Siguiendo y siguiendo las instrucciones del obispo convocó Cortes Generales con el fin de poner unos medios más substanciales para acabar con las facciones y los odios internos del Reino. Las Cortes se reunieron en Tafalla, y en ellas el obispo condenó con toda aflicción las luchas intestinas, prediciendo años que de seguir así desaparecería Nabarra como Estado, y que la culpa no correspondía al pueblo, sino a los nobles y poderosos.

Incluso llegó a dirigirse a su antes amigo Pierres de Peralta, demostrándole que él era la principal causa por la cual se sostenían los odios y que finalmente, de él dependía el bienestar del Reino de Nabarra. El condestable disgustado por las palabras del obispo, juró venganza.

Pierres de Peralta, tras la reunión, se colocó en posición para capturar al obispo, vivo o muerto. Leonor de Biana hospedada en el convento de San Francisco de Tafalla y enterada de los deseos de venganza del condestable, llamó al obispo prometiéndole salvaguardia. En primera instancia el obispo se negó y ante la insistencia de Leonor de Biana, se dirigió a su encuentro. Entonces a la altura de la iglesia de San Sebastián fue muerto a lanzadas y desvalijado por sicarios del condestable Pierres de Peralta, el cual presenció el asesinato. Su cuerpo fue trasladado a Lizarra donde fue enterrado en la iglesia del Santo Sepulcro.

Nicolás de Echabarri fue un obispo bastante especial y atípico, ya que sólo estuvo ordenado de menores y además, no había recibido formación eclesiástica sólida. Fue un hombre que siempre estuvo vinculado a las finanzas, la política, la diplomacia y la corte. Tenía varios hijos, y, además cuando recibió el nombramiento estaba casado y aún vivía su mujer.

Bibliografía esencial

Hermoso de Mendoza, Javier. Nicolás de Echávarri o Chávarri, digital.

2014/12/18

PATRIMONIO BASKÓN Y NABARRO EN EL DURANGUESADO II (ABADIÑO, BERRIZ, ATXONDO Y ELORRIO)

PATRIMONIO BASKÓN Y NABARRO EN EL DURANGUESADO II (ABADIÑO, BERRIZ, ATXONDO Y ELORRIO)
Aitzol Altuna Enzunza, Galdakao-Nabarra
http://lehoinabarra.blogspot.com.es/2014/12/patrimonio-baskon-y-nabarro-en-el.html

Escudo linaje Muntsaratz
 en su palacio renacentista,
siglo XVI.
Una de las leyendas más conocidas del duranguesado cuenta como Doña Urraca, hija del rey de Nabarra Sancho VI “el Sabio”, se casó en el año 1172 con D. Pedro Ruiz, señor de la casa de Muntsaratz de Abadiano, municipio cercano a la villa de Durango, a medio camino entre Elorrio y el puerto de Kanpazar, puerto que conecta el duranguesado con el alto Deba, la antigua tenencia nabarra de Aitzorrotz. El hijo mayor de Doña Urraca y D. Pedro, de nombre Ibon, era el destinado a ser el heredero, pero era odiado por su hermana menor, Mariurrika. Un día, en el que ambos hermanos se encontraban en el monte Anboto, mientras Ibon dormía después de comer, movida por el odio y la envidia, Mariurrika arrojó a su hermano con la ayuda de una criada por las verticales paredes de la montaña. A su regreso, Mariurrika aseguró que su hermano se había despeñado él solo. Acosada por la conciencia, una noche se presentaron en Muntsarantz los Ximelgorris o genios diabólicos, desde entonces desapareció y se dice que habita en las cuevas del monte Anboto, morada de la Dama o diosa madre.

Existe otra leyenda nabarra en el duranguesado sobre una bella doncella repudiada por leprosa por el pueblo y encerrada en el pozo maloliente de Zaldibar, la cual fue curada de la lepra por las propias aguas medicinales y salvadas finalmente del pozo por el infante Ramiro, hijo de Sancho de Nabarra.

EL patrimonio baskón y nabarro de la comarca es muy interesante y abundante (s. VI-XII):

1. Torre de Muntsaratz (Abadiño): Casa-torre del siglo IX, totalmente transformada en un palacio renacentista. Su primera referencia es precisamente el testamento de Doña Urraca del 2 de octubre de 1212:

“...y mando la mi torre Palacio y Solar al mi fijo Pero Ruiz con todas dibisas, Señorío y maiora del dicho Solar, y con las ferrerías, moleras, montes, castaños, manzanales, losas, casales, tributos con huertas parros, con rentas, casas de Alaba, y viñas de Treviño...”. En este palacio nació Fray Juan de Zumarraga (1468-1548), primer obispo de México.

2. Ermita Andra Mari de Muntsaratz (Abadiño): Una estela tabular procedente de la ermita San Vicente de Bikendi del fondo del valle que se conserva en la ermita Andra Mari de Muntsaratz, empotrada en uno de sus altares laterales con texto inscrito y representaciones antropomorfas de las pocas que hay en Bizkaia. Se ha datado del siglo X. En la ermita de Andra Mari hay otra estela procedente de la ermita de Santa Eufemia.

3. Ermita de Santa Eufemia Irazola (Abadiño): Ermita en ladera frente a las sepulturas de Argiñeta, Etxeberria, Mendraka o Berrio. Se hallaron losas al arar las tierras que nos indican la existencia de una necrópolis.

4. San Miguel de Irure (Abadiño): En la misma vertiente que la de Santa Eufemia se encontraba la ermita de San Miguel de Irure, de la que hoy sólo quedan los escombros tras demolerse en 1795. En 1634 Gonzalo Otalora escribió que en dicha ermita: “hay muchos sepulcros de piedra en lomas y altos de los campos y uno entre todos con una piedra grande con una inscripción sobre el allí enterrado como en las anteriores”.

5. San Torcuato de Abadiño: Iglesia donde se halló una estela tabular labrada de piedra arenisca de forma trapezoidal, con una inscripción y una cruz latina encima. Otros sepulcros se han perdido, como el descrito por José Ramón Iturriza y Garate (Berriz 1741-Munitibar 1812) con su fecha de construcción: MCCXXXII de la Era Hispana, que nos lleva a 1194, época del capitel de la ermita. Hay varios abades de San Torcuato o “San Torcax” de Abadiño (donde el topónimo remarca que era una abadía) confirmando documentos desde el siglo XI: en el de 1051 en la donación de Santa María de Axpe (“Munius Abadiensis”), aparece otro abad en 1082 en un documento de San Vicente de Ugarte (“Albaro de Abadiano”) y el abad Sancho en 1093 en la donación de la ermita de Alboniga (Bermeo) de doña Triclo.

6. San Martín de Gaztelua (Abadiño): Se ubica en Gaztelumendi en Santamañazar, en el barrio de Gaztelua. En los alrededores de la ermita de San Martín se localizaron 4 estelas epigráficas similares a las demás encontradas en el duranguesado. Según denota el topónimo, en la cima pudo haber un castillo de paso entre Elorrio y Zaldibar. No se han excavado una posible necrópolis en función de las sepulturas en lajas aparecidas al arar la tierra.

7. San Agustín de Etxebarria (Elorrio): Construida por D. Munio Sancio y Doña Leguntia sobre el año 1053, la primera iglesia o “monasterio” (de construcción laica) en un valle en toda Bizkaia: “ecclessia quod dicitur monasterio varria”, y a la que dotan de manzanales, agros, campos, montes, fuentes y pastos desde “Olabeeçar” a “Marcoçubi” e incluso le dan la ermita de Memaia. Con estas construcciones de iglesias en los llanos, el reino baskón trató de hacer bajar a parte de la población de las laderas donde vivían -cerca de los mejores pastos-, así como de potenciar el tamaño de las anteiglesias, para aumentar la población, el comercio y la defensa del reino.

8. San Adrián de Argiñeta (Elorrio): Alrededor de esta ermita se han depositado estelas de los siglos VII y VIII y sepulturas monolíticas desde el siglo IX recogidas de diferentes lugares del duranguesado. Se está excavando en la actualidad un poblado altomedieval en sus cercanías.

9. Ermita Andra Mari de Gazeta (Elorrio): Monte Intxorta. Ermita renacentista, pero con sepulturas de fosa simple con piedras verticales altomedievales.

10. San Esteban de Berrio (Elorrio): Monte Santamañazar -Santa Marina Zahar-, Santa Gallega relacionada con el Camino de Santiago, en este caso secundario. Ermita actual de San Esteban del siglo XVI, tiene restos de sepulturas altomedievales de los siglos X al XII. Algunas losas y un sepulcro monolítico fueron llevados a Argiñeta. En el documento de 1053 de San Agustín de Etxebarria de Elorrio aparece confirmado entre otros por “Acenari Sançoiz e Berrio”. El berriztarra José Ramón Iturriza (s. XVIII) nos dio testimonio de toda la arquitectura de la comarca conservada en su tiempos, en esta ermita nombra 2 sepulcros y una veintena de lápidas altomedievales.

11. Santa Catalina de Berriozabal (Elorrio): En el monte Santamañazar. Existen de época baskona dos sepulcros descritos por José Ramón Iturriza y una lápida mojonera cerca de la ermita de Santa Catalina (de estilo neoclásico).

12. Santa Eufemia de Santamañazar (Elorrio): En otra ermita del mismo barrio y dedicada también a Santa Eufemia, hay otra lápida datada del siglo X con la inscripción más habitual en la comarca de “in dei nomine ego”, más el nombre correspondiente (“Centule” en este caso).

13. San Bartolomé de Miota (Elorrio): También en Santamañazar. En el documento de 1053 de San Agustín de Etxebarria de Elorrio aparece confirmado entre otros por “Nnuto Miotaco” y su mujer “Urrana”. En el lado sur de la ermita hay dos sepulcros monolíticos de arenisca y otros dos en el oeste. En el altar se recuperaron en unas obras de reconstrucción dos bloques de arenisca, uno era una estela discoidal de motivo astral, quizás una trísquela de época romana, y un altar cuadrangular altomedieval.

14. Santa Cruz de Memaia (Elorrio): Entre Elorrio y Atxondo en el monte Santa Marina o Santamañe está la ermita de Santa Cruz de Memaia junto a otra de Santa Marina, cercana ésta última a la original derruida. En el documento de 1053 se menciona un “monaterium quod dicitur Memaia”. Ambas ermitas parecen datar del siglo X tras unas excavaciones llevadas a cabo por Agustín Azkarate y en función de una necrópolis hallada con sepulturas en lajas, solas o con muro y de fosa simple, bajo la iglesia medieval de la ermita de Santa Cruz. Un sillar de arenisca con cruz griega incisa y escritura de cuatro líneas rescatada que fue datado del siglo X. También apareció una ventana tosca monolítica. En Santa cruz de Memaia los lugareños de finales del siglo XX aseveraban que usaron muchas de las lajas para la construcción de aguas desde la “nevera" a la fuente de la plaza del pueblo.

Esta tradición de la “Santa Cruz” esconde otro rito pagano anterior. El hecho es que a finales de abril los mozos de muchos pueblos talan aún hoy un haya, lo podan y lo colocan en lugar determinado para que permanezca allí el mes de mayo, se llama la “maiatza” (también se hace lo mismo el 8 de septiembre). Se cree que así se preservan tierras y viviendas de posibles daños, sobre todo del pedrisco y de las tormentas que descargan sus temibles rayos contra el haya, suelen ser lugares de las llamadas “líneas ley” relacionadas con el magnetismo terrestre.

15. Santa Marina de Memaia (Elorrio): En el monte Santa Marina-Santamañe (Elorrio), a 200 metros de la anterior. Según el historiador José Ramón Iturriza, de la misma provienen varios sepulcros usados en la cañería de la plaza de Elorrio como en el caso anterior y una lápida que se conserva en la ermita de San Roque en arenisca e inscrita.

16. Santo Tomás de Mendraka (Elorrio): Cerca de San Adrián de Argiñeta, hay otras 43 sepulturas de fosas variadas excavadas en tierras: tumbas labradas, tumbas con lajas verticales, sin tapa y con una tapa a dos aguas como en Argiñeta o con más de una lajas a modo de cubierta. Altomedievales.

17. San Miguel Arcángel (Garai): Construida en el siglo XVI sobre otra anterior, tiene categoría de parroquia pero depende de la de San Torcuato de Abadiño. En ésta ermita de las primeras advocaciones baskonas llegada desde Aralar en el siglo XI, se ha hallado a su alrededor una necrópolis, la cual es el paradigma de las “necrópolis de Oiz”. Una variedad de todo tipo de sepulturas de fosa cubierta con una o varias losas, sepulturas en lajas etc. En 1793, según el historiador Juan Ramón Iturriza tenía 29 sepulturas en su interior.

18. San Juan Bautista de Momoitio (Garai): En la zona de la ermita de San Juan Bautista del siglo IX (reconstruida totalmente siglos después), se han hallado 113 sepulturas de los siglos II al XIV. En ellas se han hallado 14 estelas funerarias e incluso terra sigilata de época romana, también 3 anillos y 25 cuentas de collar, con ritos paganos (hogueras y cenizas sobre todo) y cristianos. En época romana, sobre el siglo II después de Cristo, en este entorno de San Juan de Momoitio se asentó una población probablemente tras la desocupación del cercano recinto fortificado de Tromoitio, sito sobre el actual Garai, que hasta ese momento les había servido de poblado, según comenta la propia página del ayuntamiento. Sería una de las necrópolis altomedievales más importantes del duranguesado y de Bizkaia. Gracias a las estelas que señalaban las tumbas, conocemos los nombres de algunos de los primeros pobladores de Durango: Aostarri, Hoitarri, Munnio, Sempronio o Anterazoni. Uno de los sarcófagos de San Juan Bautista está en la cercana ermita de Santa Catalina.

19. San Pedro de Apatamonasterio: Valle de Atxondo, en las faldas del monte Anboto. En tiempos de Iturriza existían 4 sepulcros monolíticos en los alrededores del templo de San Pedro (uno de ellos era doble), de los que sólo se conservan dos altomedievales: uno trapezoidal y cabecera interior redondeada y un segundo reutilizado en el cementerio de la iglesia.

20. San Martín de Marzana (Atxondo): Ermita en Axpe-Marzana del siglo XVI. Pero tiene una estela discoidea con el nombre de un difunto en euskera, “Enego”, de los siglos X-XI.

21. Ermita de Santiago Axpe (Atxondo): Cerca de la ermita de Santiago, a 200 metros, Juan E. Delmas, Iturriza y otros, señalaron la existencia de un sepulcro de arenisca aún existente similar a los descritos, sería trapezoidal con la cabecera interior redondeada.

22. San Juan de Axpe (Atxondo): En la ermita de San Juan existe otra sepultura similar a la anterior, trapezoidal con la cabecera interior redondeada.

El mencionado historiador Iturriza en su libro “Historia general de Bizkaia” dice que la casa solar de Marzana fue fundada por Ordoñez en tiempos de Sancho Abarca que reinaba en Nabarra (s. X), casándose Dª Mª de Belasko con Juan Martínez de Leiba. El primer historiador bizkaíno García Salazar (s. XV) atribuye el origen al solar de Ibarguen, de donde venían los Marzana casados con los Leiba después.

23. San Juan Bautista de Murgoitio (Berriz): En Santamañazar y próxima a Miota. Ermita de San Juan Bautista del siglo XVI. Existen noticias diversas del siglo XVII sobre restos funerarios en su entorno como sepulcros dobles similar a uno de los existentes en Argiñeta. No está excavada.

24. San Juan Evangelista de Berriz: Iglesia parroquial en el monte Oiz. El historiador Juan E. Delmas (1820-1892 Bilbao) e Iturriza señalan que hay sepulcros y lápidas en sus alrededores. Iturriza señala la construcción y la fundación de la iglesia por los feligreses del siglo XII de la que apenas quedan algunos detalles como una “impostilla taqueada”.

25. Santa María de Andikona (Berriz): ermita del Monte Oiz. Iglesia en estilo gótico tardío. Las lápidas sepulcrales descritas por Iturriza, así como losas funerarias llevadas a los caseríos del lugar, nos retrotraen a la Alta Edad Media. Según Bernardo Estornés Lasa en la “Enciclopedia Ilustrada del País vasco Auñamendi”, nuestra señora de Berriz de Andikona es también una virgen románica, podría ser la quinta de Bizkaia junto a las arratianas de Arantzazu y Artea, la de Galdakano y la de Lekeitio.

26. La ermita de San Pedro y San Fausto en Eiatua en Berriz sería también altomedieval, pero no se ha excavado.

27. San Pedro de Legaño (Berriz): Unas recientes excavaciones en el 2011 han encontrado restos altomedievales en esta ermita, los más antiguos posiblemente del siglo XI, se trata de una cubierta monolítica horadada, una parte de un sarcófago, unas tapas de un sepulcro, una estela, sepulturas de lajas, un encajonado y dos ataúdes de madera.

En esta misma ermita, en 2014 han aparecido otras 19 sepulturas de entre los siglos IX y XII, por tanto de cuando los baskones occidentales aún estábamos dentro de nuestro Estado. Asegura el arqueólogo de la excavación que: “Los cuerpos estaban enterrados con la cabeza hacia el oeste, en dirección a donde sale el sol, y los pies hacia el este. Estamos hablando de una época precristiana, en la que regían unas creencias concretas hacia el fuego. Prueba de ello es que a la altura de la cabeza de los enterrados hemos encontrado piedras con un orificio por el que introducían cenizas dentro de la sepultura. No sabemos por qué, pero se repite en todas”.

2014/12/16

Pierres de Nabarra-Évreux

Pierres de Nabarra-Évreux
Iñigo Saldise Alda

Nació en Évreux en el año 1366. Fue hijo de Carlos II de Nabarra y de Juana de France o de Valois. Cuando tan solo tenía tres meses de vida, fue llevado al Reino de Nabarra junto a su hermano el infante heredero Carlos.

En el año 1371, el Reino de France y el Reino de Nabarra firman un nuevo acuerdo de paz. En él, Carlos II de Nabarra juró por primera vez vasallaje por sus posesiones en la Normandie a Charles V de France. Éste último pidió al nabarro la entrega como rehén del heredero Carlos y una de sus hermanas como garantía del acuerdo. Pero finalmente fue el infante Pierres de Nabarra-Évreux y la infanta María quienes fueron enviados a la Corte del rey francés por un periodo de diez años.

Heráldica 1: Escudo cuartelado.  1º y 4º de gules trae carbunclo cerrado y pomelado de oro, con una esmeralda verde en forma de losange en abismo que es de Nabarra. 2º y 3º de azur león de oro. Sobre el todo bordura de plata indicativa de ser el segundo hijo varón del linaje, sustituyendo el lambel de tres pendientes de plata de las generaciones anteriores.

Los infantes Pierres y María de Nabarra-Évreux, contaron al llegar a la Corte francesa un trato de príncipes, a la vez de “cobijarse” bajo la tutoría de su tía Blanca d’Évreux, también conocida en el Reino de France como Blanca de Nabarra, la cual era reina viuda de France y séptima gran maestre de la orden del Priorato de Nuestra Señora de Sion. Ésta les visitaba en contadas ocasiones a Paris, pero también pidió su compañía en algunas ocasiones en su retiro en el castillo de Neaufles-Saint-Martin, residencia habitual de Blanca d’Évreux tras la muerte de su hija Juana de Valois.

Durante su estancia en la Corte parisina entabló una gran amistad con Charles, delfín de France, volviéndose inseparables en sus juegos. Estando en Paris en el año 1376, recibió unas cartas o actas sancionadas por Carlos II de Nabarra, en las cuales le intitulaba como caballero nabarro, conde de Mortain y teniente del rey nabarro, su padre, para las posesiones de la Normandie.

Heráldica 2: Escudo cuartelado. 1º y 4º de gules trae carbunclo cerrado y pomelado de oro, con una esmeralda verde en forma de losange en abismo que es de Nabarra. 2º y 3º de azur sembrado de flores de lis de oro con una banda componada de plata y gules, tres y tres, que son de Evreux. Sobre el todo bordura angrelada de plata para diferenciarse de las armas de su tío Luis de Nabarra-Évreux duque de Durazzo y conde de Beaumont-le-Roger.

Un año después recibió la orden de su padre de reunirse con su hermano Carlos, heredero al trono de Nabarra, para que junto negociasen con el rey de Charles V de France. Ambos fueron hechos prisiones en Sant Louis, para ser conducidos posteriormente a Paris, donde fueron tratados como príncipes a pesar de ser presos pero en calidad de rehenes.

Mientras, los otros también apresados, el chambelán nabarro Jaquet de la Rue, el maestre y consejero del rey de Nabarra Pierres Dutertre, fueron decapitados y descuartizados, exhibiendo sus resto en los “cuatro puntos cardinales” de la ciudad de Paris. A su vez, el gobernador del nabarro en la Normandie Mosen Fernando de Ayanz, sufrió cárcel en las prisiones del Chatelet de Paris y otras, por un periodo de diez años y cuatro meses.

El rey francés despojó del título de conde de Mortain a Pierres de Nabarra-Évreux en el año 1378, además de incautarle el condado en beneficio de la monarquía francesa.

Durante su estancia forzosa en la Corte de France disfrutaron de la vida cortesana francesa donde abundaban los juglares y ministriles.  Ya en el año 1380 los infantes de Nabarra, Carlos y Pierres, asistieron a la coronación de Charles VI de France. Un año después, María, Carlos y Pierres de Nabarra-Évreux fueron liberados y retornaron a Iruinea capital Reino de Nabarra, tras recuperar sus posesiones y bienes en la Normandie.

Pierres de Nabarra-Evreux no estuvo mucho tiempo en la Corte de Nabarra, volviendo a la Corte francesa como embajador nabarro en el año 1383. Pero en ese corto espacio de tiempo, el infante de Nabarra conoció a Sancha Ruiz de Azagra, esposa de García Martínez de Peralta, con la cual tuvo una acalorada relación amorosa de alto contenido sexual.

Así pues, en el año 1383 volvió a residir en Paris, estando presente en varios consejos a requerimiento de su amigo Charles VI de France. Su tía Blanca d’Évreux se encargó en el año 1385, de preparar la llegada de Isabeau de Bavière, prometida de Charles VI de France, a Paris, siendo Pierres de Nabarra-Évreux un actor importante en la escenificación en la entrada a la capital de los franceses.

La princesa bávara fue escoltada a la catedral de Reims por los duques de Bourgogne, Berri, Bourbon y de Orleáns, junto al conde de Estrevant y Pedro de Nabarra-Évreux por el género masculino, mientras que por el femenino estaban la reina viuda de France Blanca de Nabarra, la duquesa de Bourgogne, la duquesa viuda de Orleáns, la duquesa de bar y la condesa Nevers.

Heráldica 3: Escudo cuartelado. 1º y 4º de gules trae carbunclo cerrado y pomelado de oro, con una esmeralda verde en forma de losange en abismo que es de Nabarra. 2º y 3º de azur sembrado de flores de lis de oro con una banda componada de plata y gules, tres y tres, que son de Evreux. Sobre el todo bordura llana de plata.

En el año 1388 fue el anfitrión de una nueva delegación nabarra que debía tratar con el rey de France sobre los asuntos de la Normandie. Dicha delegación estaba formada por el obispo de Iruinea Juan de Zalba, el chambelán Pedro de Laxague y el consejero real Francés de Villaespesa. Dicha delegación fue expulsada de Paris por Charles VI de France sin lograr los objetivos marcados. Pierres de Nabarra-Évreux quedó entonces como único delegado o diplomático nabarro en la Corte francesa.

En el año 1392 el rey Charles VI de France, sufrió su primer episodio psicótico. Pierres de Nabarra-Évreux estuvo al lado de su amigo en dicho ataque y en otros que, de forma intermitente, padeció el rey de los franceses a lo largo de los años.

Entrado el año 1397, hizo de anfitrión en Paris de su hermano Carlos III de Nabarra, quien le entregó el acta y un collar de oro de la Orden nabarra del Lebrel Blanco y de la Buena Fe. Esto fue debido a que el rey nabarro fue invitado a una reunión con la cual los asistentes pretendían encontrar una solución al Cisma de Occidente. Tras la reunión, Carlos III de Nabarra y su hermano Pierres de Nabarra-Évreux, aprovecharon dicha invitación para exponer ante Charles VI de France, sus legítimas reclamaciones territoriales.

La estancia de Carlos III de Nabarra en la capital de France se alargó por un periodo de un año al comenzar los primeros brotes de esquizofrenia o quizás de trastorno bipolar en el rey francés Charles VI. Pierres de Nabarra-Évreux realizó un gran despliegue de medios para el entretenimiento general de Carlos III de Nabarra y su séquito, formado entre otros por el obispo de Baiona, su hermanastro Leonel de Nabarra, Carlos de Beaumont, Pierres de Peralta tratado como un hijo por Pierres de Nabarra-Évreux, el señor de Agramont, el señor de  Luxe, Bertrán de Lacarra, Martín de Aibar, Gascón de Urroz, Pere Arnau de Garro, Juan de Domezain, el señor de Laxague, Pierres Sanz de Lizarazu, Rodrigo de Esparza y 20 caballeros nabarros más. Esto ocasionó un desmesurado gasto, el cual mayormente fue a costa de las arcas nabarras, las cuales quedaron muy menguadas, por no decir exhaustas.

En el año 1398 murió su tía la reina viuda de France Blanca d’Évreux, la cual profesó un gran cariño por su sobrino Pedro de Nabarra-Évreux. En su testamento le concede al infante de Nabarra su residencia en Paris. Dicha hostal palaciego, con todos sus terrenos, estaba situado en la calle de Vieille-Tixerandie. Pero además un diamante de gran valor, el cual había pertenecido al abuelo de la reina viuda de France, Luis d’Évreux, fundador del linaje.

Pierres de Nabarra-Évreux retomó el año 1399 las negociones con su “mejorado” amigo Charles VI de France, en los temas que concernían a Nabarra sobre la Normandie. Las buenas relaciones entre ambos fomentaron una nueva titulación como conde de Mortain en el año 1401 para el infante nabarro, También le dio el rey de France el título de noble y par de France, lo que permitió por derecho a Pierres de Nabarra-Évreux estar presente desde entonces en los consejos reales franceses.  

Carlos III de Nabarra volvió a Paris con Pierres de Peralta a petición de su hermano Pierres de Nabarra-Évreux en el año 1403. Un año después el rey de nabarra tras aprobación de su hermano el infante de Nabarra, firmó el tratado de Paris. En dicho tratado el rey de Nabarra cedió sus derechos sobre los condados de Champagne y Brie, de Évreux y Avranches, junto a la villa y castellanía de Cherbourg, Mortain, Beaumont-le-Roger entre otras consideradas de menor importancia. A cambio recibió el Ducado de Nemours y el título de par de France, junto a la castellanía de Beaufort y otras menos relevantes. La villa y castellanía de Cherbourg  realmente fue conmutada por 200.000 libras tornesas, 100.000 de ella en mano y el señorío de Provins en prenda de las otras 100.000 restantes.

En el año 1405, Pierres de Nabarra-Évreux acompañó a su hermano el rey de Nabarra al ducado de Nemours donde pasaron una larga temporada. Tras el retorno de Carlos III de Nabarra al Reino Pirenaico, el infante de Nabarra quedó como gobernador de los bienes del ducado y de las diversas villas, castillos y castellanías.

En ese mismo año la salud mental del rey Charles VI de France se agravó, tomando la regencia del Reino francés su esposa Isabeau de Bavière, en modo más simbólico que real, ya que dicha regencia es ejercida por el duque de Bourgogne y el duque de Orleáns, los cuales inician una lucha fratricida por el poder.

Heráldica 4:  Escudo cuartelado. 1º y 4º de gules trae carbunclo cerrado y pomelado de oro, con una esmeralda verde en forma de losange en abismo que es de Nabarra. 2º y 3º de azur sembrado de flores de lis de oro con una banda componada de plata y gules, tres y tres, que son de Evreux con bordura de plata llana.

En el año 1407 el jefe del partido Bourgognes Jean de Bourgogne asesinó a Louis de Orleáns, tomando el relevo de éste último su hijo Charles de Orleáns, quien rápidamente organizó el partido denominado de los Armagnacs. Pierre de Nabarra-Évreux, como par de France, instó a susodichas facciones políticas a someterse al arbitraje de un príncipe de sangre, presentando como mejor candidato a Carlos III de Nabarra, para ejercer de juez, al ser reconocido por ambos duques como neutral y un gran conocedor de la política francesa.

Carlos III de Nabarra acudió a la Corte de Paris nuevamente con Pierres de Peralta en el año 1408, ostentando el gobierno provisional de la regencia hasta el año 1409, cuando se logró la denominada paz de Chantres entre el partido de Armagnac de Charles de Orleáns y el partido de Bourgogne de Jean de Bourgogne, siendo uno de los testigos de cargo el infante Pierres de Nabarra-Évreux.

Tras dicha labor diplomática del rey de Nabarra, Pierres de Nabarra-Évreux mostró su predisposición por la cual debía ser titulado como heredero a la Corona de Nabarra a su hermano Carlos III de Nabarra. Esta reivindicación o pretensión, estuvo basaba más en las leyes hereditarias francesas donde existía la Ley Sálica desde el año 1316, que en la legalidad dinástica nabarra donde dicha Ley no se contemplaba. Todo ello debido a no contar con descendencia directa de varón el rey de Nabarra desde la muerte de sus dos hijos legítimos, los infantes Carlos y Luis, ocurridas ambas en el año 1402.

En el año 1411, Pierres de Nabarra-Évreux casó con la joven Cataline d’Aleçon, dejándola viuda un año después tras morir debido a unas fiebres pestilentes en Sancerre, cuando se hallaba de regreso de la sede de Bourges, a donde había acompañado a su amigo Charles VI de France.

Ya en el Reino de Nabarra, ese mismo año, el rey Carlos III y sin conocimiento de la muerte  de su hermano Pierres de Nabarra-Évreux acaecida dos meses antes, realizó testamento. En dicha acta testamentaria, el rey de Nabarra mencionó de forma intencionada a su hermano el infante de Nabarra y conde de Mortain, incluyéndole en la línea sucesoria del Reino vascón tras sus hijas las infantas de Nabarra.

“(…) a falta de éstas a su hermano Mosen Pierres de Navarra, pero que, entre tanto, se contentase éste con el condado de Mortain y villas, castillos, castellanías y lugares que el rey le había dado en Francia, sin poder pedir otra cosa.(…)”

Pierres de Nabarra-Évreux, infante de Nabarra, conde de Mortain y par de France. Por las circunstancias políticas de la época fue educado en la Corte francesa por obligación. En su vida cortesana desarrolló un gran amor por el mundo de la juglería y también el arte del blasón o heráldica, la cual se encontraba en uno de sus puntos más álgidos en el periodo en el cual vivió. Fue un gran jinete y amante de la caza mayor. Nunca perdió su amistad con Charles VI de France, surgida durante su infancia y agrandada con el paso de los años, sin importar nunca la salud mental del rey francés. Las crónicas contemporáneas francesas lo nombran como el padre de Pierres de Peralta, hijo éste de Sancha Ruiz de Azagra, la cual estaba casada con García Martínez de Peralta, mientras ésta tuvo una fogosa relación amorosa y sexual con el infante de Nabarra. Fue un gran diplomático, mostrándose siempre neutral en las disputas existentes en la Corte de Paris, a la par de no traicionar los intereses de su hermano Carlos III en la Normandie. Hombre de grandes convicciones cristianas patrocinó principalmente a los Cartujos de Paris. Su tumba estuvo en la cripta de mausoleo de Saint-Jean Evangelista de la iglesia de los Cartujos de Paris, que fue destruida durante la revolución. Obra realizada con mármoles negros y blancos, es de un gran realismo y cuenta con un magnifico detalle de las vestimentas. Actualmente puede ser admirada en el Louvre.


2014/12/12

Felipe de Nabarra-Evreux

Felipe de Nabarra-Evreux
Iñigo Saldise Alda

Heráldica 1: de azur sembrado de flores de lis de oro con una banda componada de plata y gules, tres y tres, que son de Evreux. Sobre el todo y puesto en jefe lambel recortado a tres pendientes de plata indicativo de ser el segundo hijo varón del linaje.

Felipe de Nabarra-Évreux nació en el año 1336 en Évreux. A los siete años y tras la muerte de su padre heredó el infante de Nabarra el condado de Longueville. Su padre fue Felipe de Évreux rey consorte de Nabarra por su matrimonio con la capeta Juana II de Nabarra. Con catorce años fue nombrado lugarteniente por su hermano Carlos II de Nabarra y conde de Évreux, para las posesiones nabarras en la Normandie.

Fiel a su hermano colaboró con éste en buscar la recuperación los territorios de Champagne y Brie, pertenecientes por derecho dinástico a la Corona de Nabarra. Inicialmente lo intentaron por la vía diplomática en la Corte francesa situada en Paris. Además su hermano, Carlos II de Nabarra y conde de Évreux, contaba con más derecho que Jean II de France para ser nombrado como rey de los franceses.

En el año 1353 casó con Yolande de Dampierre también conocida con los nombres de Cassel Yolande o Yolande de Bar. Esto fue debido, principalmente, para buscar una nueva alianza para los intereses de su hermano Carlos II de Nabarra y conde de Évreux, ya que entre los años 1350 y 1353, Jean II de France había realizado la misma política de alianzas por matrimonio, incluso con el propio rey de Nabarra, fortaleciendo así al denominado partido realista e incluso, debilitando con ello al partido nabarro, pues el francés se atrajo a innumerables nobles vinculados con los de Nabarra-Évreux.

Ese mismo año, Felipe de Nabarra-Évreux acompañó a su hermano a Paris. En la ciudad de la luz se llevó a cabo un importante intercambio de insultos entre los nabarro-normandos y el condestable de Francia, Carlos de España o de la Cerda, principal valido y amante de Jean II de France, llegando incluso a esgrimir Felipe de Nabarra-Évreux una daga en medio del acaloramiento general. Tras ello, Felipe de Nabarra-Évreux volvió a los dominios que la Corona de Nabarra tenía en la Normandie.

Ya entrado el año 1354, Carlos de la Cerda se adentró en la Normandie. Felipe de Nabarra-Évreux avisó a su hermano de ello y quedaron en apresar al mariscal de France, el cual se encontraba en una posada de L’Aigle conocida como Trui-qui-File. Felipe de Nabarra-Évreux entró en los aposentos del mariscal francés al grito de:

“Carlos de España, soy Felipe, hijo de un rey, a quien has calumniado vilmente.”

La aventura se convirtió en una auténtica batalla entre los hombres de Carlos de la Cerda el de España y los nabarro-normandos. El mariscal de France intentó esconderse debajo de la cama, pero Felipe de Nabarra-Évreux lo sacó por los tobillos. Finalmente Carlos de España cayó arrodillado y suplicó clemencia a los nabarro-normandos.

Carlos II de Nabarra se encontraba en un lugar distante y envió un mensajero para conocer el transcurso de los acontecimientos. El mensaje es mal transmitido o interpretado, desgarrando Felipe de Nabarra-Évreux con su espada al mariscal de France.

Entre los que se encontraron junto a Felipe de Nabarra-Evreux figuraron los caballeros nabarros Corbarán de Lehet, Juan Ramírez de Arellano, los señores de Garro y Artieda y Rodrigo Uriz, además de caballeros normandos, como el conde de Harcourt, Bascon de Mareuil y Rabigot Dury. Todos ellos, tras el primer golpe del infante de Nabarra y conde de Longueville, ajusticiaron al mariscal de France a espadazo limpio hasta llegar a la salvaje cifra de ochenta espadazos.

Este suceso significó la ruptura total en las complicadas relaciones diplomáticas existentes entre Jean II de France y Carlos II de Nabarra, haciéndose este último responsable directo de la muerte del mariscal francés. Mientras el rey nabarro acercaba posturas con los ingleses, el infante de Nabarra y conde de Longueville participó en la defensa de los derechos que poseía su esposa sobre el condado de Bar. Dicho condado fue atacado por los hombres de Lorraine y Felipe de Nabarra-Évreux fue capturado y encarcelado por el señor de Pierrefort hasta el año 1356.

Tras su liberación encabezó la causa del partido nabarro. Esto fue debido al estar Carlos II de Nabarra y conde de Évreux prisionero de Jean II de France y de su hijo Charles.

Heráldica 2: Escudo cuartelado. 1º y 4º de gules trae carbunclo cerrado y pomelado de oro, con una esmeralda verde en forma de losange en abismo que es de Nabarra. 2º y 3º de azur sembrado de flores de lis de oro con una banda componada de plata y gules, tres y tres, que son de Evreux. Sobre el todo y puesto en jefe lambel recortado a tres pendientes de plata indicativo de ser el segundo hijo varón del linaje.

Las tropas del rey francés sitiaron Évreux, sede administrativa de Carlos II de Nabarra. Felipe de Nabarra-Évreux se retiró a la región normanda del Contentin, concretamente a la plaza fuerte de Cherburg, donde montó el cuartel general del partido nabarro. Aunque la región tenía una larga tradición de oposición directa a la Corona de France, la nobleza local se mostró reacia a mostrar abiertamente su apoyo a la causa del partido nabarro, mostrando un su apoyo a la causa inglesa de Edward de England.

El infante de Nabarra y conde de Longueville envió a dos de sus lugartenientes nabarros de vuelta a las tierras nabarras de Vasconia, con la preferente misión de reclutar tropas. En el Estado de Nabarra su hermano Luis de Nabarra-Évreux, lugarteniente de Carlos II de Nabarra en el Reino ante su ausencia, ya estaba recaudando fondos y buscando aliados, principalmente en Aragón y Avignon.

Felipe de Nabarra-Évreux ante el posicionamiento de la nobleza normanda y la insuficiencia de recursos provenientes de Nabarra, envió emisarios al Reino de England en busca de alianza en la guerra contra el Reino de France. Tras conseguir el apoyo inglés, el infante de Nabarra y conde de Longueville renunció formalmente a su homenaje al rey de France, para a continuación declararle la guerra.

Los ingleses del duque de Lancaster desembarcaron en Normandía gracias a la cesión nabarra de Cherburg. Felipe de Nabarra-Évreux les abrió la puerta del valle del Sena con la complicidad de la nobleza del país. Tras ello se encerró en Évreux desde donde envió junto con su hermano Luis, este desde Iruinea, un desafío a Jean II de France y a su hijo Charles.

A su vez, Felipe de Nabarra-Évreux Actuó como lugarteniente de Edward III de England  durante las campañas militares llevadas a cabo por los anglo-nabarro-normandos en la Normandía en los años 1356 y 1357. Fue nombrado lugarteniente del rey inglés tras mantener una reunión con el canciller inglés Thomas de Ladit en las Islas Británicas, y rendirle posterior homenaje a Edward III de England, únicamente como rey de France y duque de Normadie, comprometiéndose así a combatir contra todos aquellos que ataquen al rey inglés en su pretensiones francesas, con la salva excepción de sus hermanos y de Nabarra.

Concretamente en la significativa batalla enmarcada en la guerra de los cien años producida en Poitiers el año 1356, combatió a las órdenes del Príncipe Negro, encabezando y comandando a unas tropas formadas exclusivamente por nabarros. En dicha batalla los ingleses capturaron a Jean II de France. Felipe de Nabarra-Évreux tras la batalla pasó a la ofensiva con refuerzos llegados desde el Reino de Nabarra por mar, capturando aquellas plazas normandas que le eran fieles a su enemigo el príncipe Charles de France.

Los refuerzos los capitaneaba su hermano  el infante Luis, estando formado por una tropa de cerca de 1.500 nabarros, los cuales que desfilaron en Hondarribia y Donibane Lohitzune. Los lugartenientes de Luis de Nabarra-Évreux fueron Miguel García, Juan Martínez de Medrano, Bort de Agramont, Machín de Vergara, Martín Enríquez, Juan Ramírez de Arellano, el Señor de Luxe y Oger de Mauleon. Rápidamente, a su llegada a la Normandie, se pusieron a las órdenes de Felipe de Nabarra-Évreux, conde de Longueville.

Ingleses y nabarros comenzaron nuevas hostilidades contra el príncipe Charles de France fuera de la Normandie, concretamente en los campos de Île de France. Felipe de Nabarra-Évreux salió desde la región del Cotentin con una fuerza formada por 700 hombres de armas entre nabarros y normandos, los cuales fueron reforzados por cerca de 100 soldados ingleses y varios hombres de armas, mercenarios alemanes en su mayoría, que estaban bajo las órdenes del capitán inglés Richard Totesham.  Tomaron dirección este y en la Bessin ocuparon varios castillos al este de Bayeux  antes de salir hacia Paris, causando un más que considerable pánico entre el populacho francés. Una vez atravesado Chartres, se pararon  a ocho kilómetros de Paris, donde por orden de Carlos II de Nabarra, ya libre, regresaron a la Normandie.

A su regreso a la Normanie, Felipe de Nabarra-Évreux descubrió que el duque de Lancaster había tomado el control de Avranches e instalado una guarnición inglesa allí, rompiendo el acuerdo anglo-nabarro. Indignado, Felipe de Nabarra-Évreux se desplazó hasta el campamento del duque de Lancaster, el cual estaba situado a las fueras de la ciudad de Rennes, para pedir explicaciones. Aunque duque inglés acordó restablecer lo ocupado por sus hombres al nabarro-normando, pero los capitanes del inglés permanecieron ostentando su posesión. 

Felipe de Nabarra-Évreux también se vio envuelto en otra disputa con el gobierno de Inglaterra. Cuando el noble normando, Geoffroy de Harcout, cayó muerto sin herederos en un batalla contra los franceses en el año 1356, el conde de Longueville había tomado posesión de su castillo de Saint-Sauveur-le-Vicomte, uno de los más fuertes y más valioso en la región. Sin embargo Edward III envió a sus propios hombres para apoderarse del castillo, escudándose en un acuerdo previo con Geoffroy de Harcourt, en el cual supuestamente el normando había regalado el castillo al rey de England. Felipe de Nabarra-Évreux envió a su canciller personal a Westminster para protestar, pero no fue aceptada la demanda del infante de Nabarra.

En el año 1358, con la promesa de fondo de restituir a Felipe de Nabarra-Évreux todas sus posesiones que tenía antes del estallido bélico entre franceses y nabarro-normandos, el infante de Nabarra respondió a la  nueva llamada de su hermano Carlos II de Nabarra en defensa de sus pretensiones por el trono francés, reuniendo un numeroso contingente de tropas de la Normandie y de Betragne, con el objetivo de entrar en Paris, pero la ciudad se volvió contra Carlos II de Nabarra, el cual tuvo que encerrarse en Saint-Denis hasta la llegada del infante nabarro.

Carlos II de Nabarra y su hermano Felipe se unieron y trasladaron a su ejército hacia el lado norte de la ciudad donde ocuparon la abadía y suburbio de Saint-Laurent. La intención era  preparase para tomar la ciudad por asalto. Sin embargo la noche del mismo día, el príncipe Charles de France entró en Paris por la Porte Saint-Antoine y con ello, todas las esperanzas de la capturar de Paris perdieron. Tras ello el ejército nabarro se retiró a Mantes.

Desde Mantes, el conde de Longueville partió con tropas nabarras para aliviar a la guarnición inglesa de Saint-Valéry, pero estos se rindieron antes de la llegada del infante de Nabarra. Por ello encabezó a sus tropas rumbo a la Champagne occidental, recorriéndola durante seis semanas, jugando al gato y al ratón con el condestable y el almirante de France. Finalmente regresó a la Normandie sin habar logrado nada positivo para la decrépita política del partido nabarro.

Pese a ello, durante el año 1359, Felipe de Nabarra-Évreux optó por continuar al servicio del rey de England, siguiéndole numerosas guarniciones nabarras.

En el año 1360, los Reinos de France y England firmaron el tratado de Bétigny, perdiendo así Carlos II de Nabarra a su aliado inglés. Felipe de Nabarra-Évreux también estampo su firma en el cómo lugarteniente de rey inglés y del rey de Nabarra, reintegrándose la Normandie a la soberanía del Estado de Nabarra, siendo su gobernador el propio infante nabarro.

Posteriormente, Carlos II de Nabarra firmó un tratado separado con Jean II de France, rindiendo vasallaje por las posesiones nabarras de la Normandie al Reino de France. El propio conde de Longueville rindió vasallaje al príncipe Charles de France como regente del Reino francés.

En el año 1361, Carlos II de Nabarra realizó un primer testamento en el cual, dejaba a su hermanos Felipe, Luis y Blanca, instituidos administradores de la Corona durante la minoría de edad de su hijo y heredero Carlos de Évreux y Trastamara. 

Pese al tratado de Bértigny la paz no llegó a las tierras normandas. La presencia de innumerables mercenarios y soldadesca supuestamente leal a England, continuaron saqueando pueblos y asaltando castillo en busca de rehenes por los cuales pedir rescate. Felipe de Nabarra-Évreux en cambio, si mantenía el control sobre las tropas nabarras que aún permanecían en la región, enfrentándose en varias ocasiones a esas compañías mercenarias.

 Como lugarteniente de su hermano el rey de Nabarra para la Normadie y France, se unió al bretón Bertrand du Guesclin en el año 1363 para la campaña contra los mercenarios que estaban en Bayeux y Caen. Ya  finalizando la campaña recibió la llamada de Jean II de France, por encomienda del papa Urbano V. El rey francés era quien debía encabezar la cruzada y le pidió a Felipe de Nabarra-Évreux que lo acompañase, delegando incluso en él, las distintas funciones y honores. Para ello le nombró dueño y señor de todas las tierras tomadas a los sarracenos enemigos de la fe. Pero antes de llegar a Paris, el conde de Longueville murió al coger frío o quizás por la peste. Fue enterrado en la iglesia de Notre Dame de Évreux.

Felipe de Nabarra-Évreux, infante de Nabarra y conde de Longueville, debió de ser un hombre colérico y muy impulsivo a la par de leal. Dicha lealtad le hizo ser lugarteniente de tres reyes, el nabarro, el inglés y el francés, estos dos últimos de forma separada y supeditada siempre a su lealtad a Nabarra. Pese a ser infante de Nabarra y jefe de las tropas de caballeros y señores nabarros, nunca pisó tierras de Vasconia, naciendo y muriendo en la Normandie. 

NABARRAKO ERESERKIA

Nabarra, reflexiones de un Patriota

Reflexiones de un Patriota by Iñigo Saldise Alda
ASKATASUNA = Baskoinak x Nafar Paradigma

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EUSKARA-LINGUA NAVARRORUM

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©NABARTZALE BILDUMA 2011

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